…. o vista de google earth. Mientras estoy de pie en la cima, un choba llega a esta altura, por encima de los seis mil metros. Parece uno de esos cuentos antiguos donde un animal viene a entregar un mensaje de los dioses y se va.
He pasado tanto miedo durante la ascensión que solo quiero ponerme a salvo. Luis baja y espera en la línea del rápel mientras yo tengo que esperar hablando con el australiano que me cuenta que ayer subió al Mera peak. Llegan X. y Coultin. Xan se desparrama en el suelo y Karma me ayuda en toda la bajada cambiando los seguros. Esto es más fácil y más rápido que subir.
Pienso en toda esta locura que he vivido en las últimas horas y en este momento pienso que esto no es para mí.
Bajar me quita todas las fuerzas y las botas de plástico son rígidas y no ayudan. Luis y Karma me esperan durante toda la bajada.
Llegamos al campo base donde Sonam está recogiendo mi mochila. Lo celebramos con una coca cola que me da el cocinero y agarro un snicker que me ofrece Tomás cuando llegamos al campo.
Por fin comemos y decidimos bajar y perder toda la altitud que podamos para poder dormir y regenerarnos mejor durante la noche. Son varias horas caminando hasta que llegamos a Dingbuche.
Estoy contento.